
Imagino a la humanidad como un hormiguero donde las hormigas caminan unas encima de otras. Cada una tiene su función. Van en fila india.
Siempre me ha dejado perplejo el reino animal porque me cuestiono hasta dónde va el instinto y qué parte puede haber de personalidad o de animalidad.
¿Sienten los animales? Por ejemplo una ternera pequeña que se le quita a la madre y se pasan el día llamándose. ¿Sólamente es instinto?
Por supuesto en nuestra sociedad cargada de perfumes para esconder nuestro olor, nuestra huella personal, también se carga de ideas que no conviene cuestionar. Los animales no sienten. También se suele decir que el ser humano es un animal inteligente (por ejemplo aplicar estrategias para rentabilizar las competencias para alcanzar los favores de un organismo de sexo diferente o del mismo sexo, cada cual su mundo).
Bueno, tal vez. Pero el ser humano es ante todo un animal. Quizás en el viaje se manifiesta algo puramente humano. No se trata de una migración, de un programa genético que tiene que realizarse. ¿o quizás sí?
Creo que el viaje siempre ha tenido funciones muy nobles como la de contribuir a la construcción de la persona, al desarrollo de muchas competencias como la apertura al otro, la mirada crítica hacia su propia cultura.
El magnífico cambio que ha vivido España últimamente nos evitaría recorrer el mundo para sentirse rodeado de inmigrantes.
Pero, el viaje ha de ser voluntario también. Tiene que encenderse algo en tí y que te arrastra.
Cuando hace ya dos años creé este blog pensaba contar mis experiencias en Asia. Luego me dije " a ver Miguelito, eres una hormiguita que sueña el mundo".
Pero hormiguita o no, teniendo en cuenta el componente narcisista de nuestras culturas actuales, donde el consumo ha establecido relaciones mercantiles por doquier, donde al comprar un producto estamos tan seguros de que somos sus únicos poseedores, que necesitamos gritarle al mundo "existo, existo". Probablemente con toda la humildad requerida para la convivencia uno acaba aceptando la norma general. El hablar por hablar, hablar para no escuchar el silencio, hablar como forma de manter el contacto, como darse la mano o darse un beso, o hablar para no pensar.
Así el viaje del que hablo es del de cada uno. Ese espermatozoide que llegó el primero entre tantos y fecundó al ovario.
Y todos los momentos y sucesos que han hecho que tu vida sea lo que es ahora. Probablemente haya una parte importante que depende del azar o del destino para otros. Pero el intentar explicar todo es, sin duda, un rasgo humano.
Estamos poseidos por la razón, algunos. Otros manifiestan una ausencia considerable. Pero que la escuchemos o no la razón está ahí. Siempre presente. Claro esto pasa por tener un cerebro como una cebolla, no de pequeño, sino por las capas y tampoco es igual.
Bueno, yo creo que os he aburrido bastante jajajaja nos vemos.
ah? ¿queréis más? bueno, bueno, cada cual su masoquismo.
Entonces si estamos poseídos por la razón... si nuestro cerebro no puede liberarse estamos de alguna forma enfermos en el sentido de que pervertimos el uso natural, equilibrado entre razón y acción.
Cuando uno decide hacer un viaje largo, varios meses, un año o más, han debido romperse varias cadenas que todos tenemos: la obligación de trabajar para sobrevivir, la incapacidad de dejar un trabajo, el miedo de lo desconocido, el temor de encontrar algo en el camino que nos invite a quedarnos...
Supongo que los que viajamos es que encontramos bastantes estrechas las mentalidades en nuestro entorno y debemos, para sobrevivir, ver otras posibilidades de organizar la sociedad.
En este sentido, para liberse de las creencias religiosas no hay nada mejor que ir a otra cultura, con otro Dios, o con otro sistema de creencias para darnos cuenta de que las religiones, productos creados por el hombre, como la pintura o los coches, están ahí como instrumentos para ayudarnos a vivir, pero no debemos limitarnos a ellos exclusivamente como no deberíamos dejarnos llevar únicamente por la razón.
Si tomamos la canción de John Lennon Imagine cuyas letras formaban parte otro día de este blog nos damos cuenta de que es muy fácil decir algunas cosas pero entramos en contradicción con nosotros mismos.
¿Cómo pretender no estar de acuerdo si es lo único que tenemos?
Necesitamos otra lectura de la realidad en la que tal vez encontremos más aire para respirar, y así damos tiempo al tiempo, las cosas siempre van evolucionando.
Entre mis amigos de clase media siempre me he sentido un bicho raro porque me gustaba el deporte, o la lectura, o viajar. Es difícil llevar a la gente más allá del bar de la esquina. Ok, en el bar tampoco se está tan mal. pero hablar por hablar... beber por beber...
A veces olvidamos dos palabras clave: emoción y placer.
Viajar por viajar está contribuyendo a que las ciudades se parezcan todas a centros comerciales gigantes, comprar por comprar, hacer cosas por hacerlas, sin más...
Todos necesitamos dar un sentido a nuestra vida. Y ahí es dónde se manifiesta lo grandioso y lo triste del ser humano. Construir sabiendo que algún día los componentes de nuestro organismo dejarán de regenerarse, ese vivir y morir constante de nuestras células llega a un término, en el que vuelven a la tierra y darán vida a otras formas de vida. Es tan bonito. ¿Cómo la madre puede dar vida en su propio organismo manteniendo la especie? Es tan mágico.
Así en esa búsqueda de sentido vamos por el mundo, construyendo, usando la razón hasta que un día un suceso te rompe todos esos esquemas en los que habías pensado poderte basar para comprender las cosas.
Y una emoción, el placer de estar aquí. El sentirse pleno. A pesar de todos los pesares.
En un mundo altamente individualizado comprendes que nos mintieron, que no estamos hechos para estar solos. Que somos millones y millones de solitarios.
Por ejemplo, antes intentaban insistir, en el mundo laboral, en la rentabilidad, en la eficacia, en la máxima producción dejando de lado lo esencial, las emociones de los trabajadores. Entonces algunos decidieron suicidarse como única salida a su calvario. De estos crímenes contra la humanidad se ha hablado bastante.
Como un virús esas creencias en la rentabilidad, esa locura del estrés, del correr, del aquí para allí pasando por el ahí, y el llámame luego que ahora no puedo hablar, a ver cuándo nos vemos, y come comida basura, siente esa violencia económica, respirar aire contaminado, bebe agua contaminada, come carne y verduras contaminadas, conoce a personas contaminadas, eres un organismo contaminado... de tantas cosas.
¿Cómo desechar lo que nos contamina en todos los planos, y cómo recuperar el contacto con la realidad?
El viaje puede ser útil sin lugar a dudas pero no es el único medio.
El sempiterno combate en el individuo y la sociedad y algunas elucubraciones que se llamaban comunidades, autogestión, autonomía, libertad, cooperativas.
Don Quijote haciendo realidad su sueño.
Y tú, ¿ya tienes preparada la armadura? porque los palos te llegarán, es matemático, pero dejarás que te acobarden, o te levantarás y seguirás hasta el final, hasta el último aliento.
Siempre me ha dejado perplejo el reino animal porque me cuestiono hasta dónde va el instinto y qué parte puede haber de personalidad o de animalidad.
¿Sienten los animales? Por ejemplo una ternera pequeña que se le quita a la madre y se pasan el día llamándose. ¿Sólamente es instinto?
Por supuesto en nuestra sociedad cargada de perfumes para esconder nuestro olor, nuestra huella personal, también se carga de ideas que no conviene cuestionar. Los animales no sienten. También se suele decir que el ser humano es un animal inteligente (por ejemplo aplicar estrategias para rentabilizar las competencias para alcanzar los favores de un organismo de sexo diferente o del mismo sexo, cada cual su mundo).
Bueno, tal vez. Pero el ser humano es ante todo un animal. Quizás en el viaje se manifiesta algo puramente humano. No se trata de una migración, de un programa genético que tiene que realizarse. ¿o quizás sí?
Creo que el viaje siempre ha tenido funciones muy nobles como la de contribuir a la construcción de la persona, al desarrollo de muchas competencias como la apertura al otro, la mirada crítica hacia su propia cultura.
El magnífico cambio que ha vivido España últimamente nos evitaría recorrer el mundo para sentirse rodeado de inmigrantes.
Pero, el viaje ha de ser voluntario también. Tiene que encenderse algo en tí y que te arrastra.
Cuando hace ya dos años creé este blog pensaba contar mis experiencias en Asia. Luego me dije " a ver Miguelito, eres una hormiguita que sueña el mundo".
Pero hormiguita o no, teniendo en cuenta el componente narcisista de nuestras culturas actuales, donde el consumo ha establecido relaciones mercantiles por doquier, donde al comprar un producto estamos tan seguros de que somos sus únicos poseedores, que necesitamos gritarle al mundo "existo, existo". Probablemente con toda la humildad requerida para la convivencia uno acaba aceptando la norma general. El hablar por hablar, hablar para no escuchar el silencio, hablar como forma de manter el contacto, como darse la mano o darse un beso, o hablar para no pensar.
Así el viaje del que hablo es del de cada uno. Ese espermatozoide que llegó el primero entre tantos y fecundó al ovario.
Y todos los momentos y sucesos que han hecho que tu vida sea lo que es ahora. Probablemente haya una parte importante que depende del azar o del destino para otros. Pero el intentar explicar todo es, sin duda, un rasgo humano.
Estamos poseidos por la razón, algunos. Otros manifiestan una ausencia considerable. Pero que la escuchemos o no la razón está ahí. Siempre presente. Claro esto pasa por tener un cerebro como una cebolla, no de pequeño, sino por las capas y tampoco es igual.
Bueno, yo creo que os he aburrido bastante jajajaja nos vemos.
ah? ¿queréis más? bueno, bueno, cada cual su masoquismo.
Entonces si estamos poseídos por la razón... si nuestro cerebro no puede liberarse estamos de alguna forma enfermos en el sentido de que pervertimos el uso natural, equilibrado entre razón y acción.
Cuando uno decide hacer un viaje largo, varios meses, un año o más, han debido romperse varias cadenas que todos tenemos: la obligación de trabajar para sobrevivir, la incapacidad de dejar un trabajo, el miedo de lo desconocido, el temor de encontrar algo en el camino que nos invite a quedarnos...
Supongo que los que viajamos es que encontramos bastantes estrechas las mentalidades en nuestro entorno y debemos, para sobrevivir, ver otras posibilidades de organizar la sociedad.
En este sentido, para liberse de las creencias religiosas no hay nada mejor que ir a otra cultura, con otro Dios, o con otro sistema de creencias para darnos cuenta de que las religiones, productos creados por el hombre, como la pintura o los coches, están ahí como instrumentos para ayudarnos a vivir, pero no debemos limitarnos a ellos exclusivamente como no deberíamos dejarnos llevar únicamente por la razón.
Si tomamos la canción de John Lennon Imagine cuyas letras formaban parte otro día de este blog nos damos cuenta de que es muy fácil decir algunas cosas pero entramos en contradicción con nosotros mismos.
¿Cómo pretender no estar de acuerdo si es lo único que tenemos?
Necesitamos otra lectura de la realidad en la que tal vez encontremos más aire para respirar, y así damos tiempo al tiempo, las cosas siempre van evolucionando.
Entre mis amigos de clase media siempre me he sentido un bicho raro porque me gustaba el deporte, o la lectura, o viajar. Es difícil llevar a la gente más allá del bar de la esquina. Ok, en el bar tampoco se está tan mal. pero hablar por hablar... beber por beber...
A veces olvidamos dos palabras clave: emoción y placer.
Viajar por viajar está contribuyendo a que las ciudades se parezcan todas a centros comerciales gigantes, comprar por comprar, hacer cosas por hacerlas, sin más...
Todos necesitamos dar un sentido a nuestra vida. Y ahí es dónde se manifiesta lo grandioso y lo triste del ser humano. Construir sabiendo que algún día los componentes de nuestro organismo dejarán de regenerarse, ese vivir y morir constante de nuestras células llega a un término, en el que vuelven a la tierra y darán vida a otras formas de vida. Es tan bonito. ¿Cómo la madre puede dar vida en su propio organismo manteniendo la especie? Es tan mágico.
Así en esa búsqueda de sentido vamos por el mundo, construyendo, usando la razón hasta que un día un suceso te rompe todos esos esquemas en los que habías pensado poderte basar para comprender las cosas.
Y una emoción, el placer de estar aquí. El sentirse pleno. A pesar de todos los pesares.
En un mundo altamente individualizado comprendes que nos mintieron, que no estamos hechos para estar solos. Que somos millones y millones de solitarios.
Por ejemplo, antes intentaban insistir, en el mundo laboral, en la rentabilidad, en la eficacia, en la máxima producción dejando de lado lo esencial, las emociones de los trabajadores. Entonces algunos decidieron suicidarse como única salida a su calvario. De estos crímenes contra la humanidad se ha hablado bastante.
Como un virús esas creencias en la rentabilidad, esa locura del estrés, del correr, del aquí para allí pasando por el ahí, y el llámame luego que ahora no puedo hablar, a ver cuándo nos vemos, y come comida basura, siente esa violencia económica, respirar aire contaminado, bebe agua contaminada, come carne y verduras contaminadas, conoce a personas contaminadas, eres un organismo contaminado... de tantas cosas.
¿Cómo desechar lo que nos contamina en todos los planos, y cómo recuperar el contacto con la realidad?
El viaje puede ser útil sin lugar a dudas pero no es el único medio.
El sempiterno combate en el individuo y la sociedad y algunas elucubraciones que se llamaban comunidades, autogestión, autonomía, libertad, cooperativas.
Don Quijote haciendo realidad su sueño.
Y tú, ¿ya tienes preparada la armadura? porque los palos te llegarán, es matemático, pero dejarás que te acobarden, o te levantarás y seguirás hasta el final, hasta el último aliento.
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